La solidaridad es la fuerza de la gente débil.
Hugo Ojetti. Escritor y periodista italiano

lunes, 17 de enero de 2011

¡Prohibido fumar!

       Con el comienzo del año, entró en vigor la ley que prohíbe fumar en bares, restaurantes, parques infantiles o áreas al aire libre de los hospitales.
      No me parece mal el hecho de proteger a los no fumadores. Yo soy fumador y nunca he fumado en negocios o dentro de un hospital.
      Lo que me molesta de la ley, como tantas otras, es el hecho de que se siempre los políticos empiezan a darle palos al último desgraciado de la sociedad. De hecho, el primer multado es un abuelete cabeza dura, que salió de la residencia de ancianos a tomar un café con un pitillo en el bar de enfrente. Los 30 euros de multa no los pagará porque es insolvente.

       Está bien que el estado se preocupe por nosotros los fumadores, incluso cuando del precio de cada cigarro, un 80% son impuestos que luego, se supone que el estado reinvertirá en todos los ciudadanos. ¿En todos los ciudadanos? Bueno, también en salarios de los políticos.
      Si tanto preocupa al estado mi salud, ¿Por qué no empieza por el otro lado de la pirámide? Es decir por las tabacaleras.
      En los casi 10 años en que viví en Cuba, no me costaba tanto dejar de fumar, por largos periodos dejaba el cigarro sin mayores aspavientos y dramas. Estaba enganchado a la nicotina que produce la hoja del tabaco. Como los cubanos no le echan aditivos, pues no me costaba tanto.

      Altadis, reconoce que le pone al tabaco, 289 sustancias ajenas a la planta original, en Estados Unidos, 599. Amoniaco, chocolate (del de comer), arsénico, radón, benceno, cadmio, butano, metano, cianuro, polonio, mercurio, plomo, DDT, entre otras. Hablando claro, si usted deja de fumar y para apaciguar el “mono” se compra parches o chicles con nicotina, de nada les servirá, porque usted está enganchado a otras sustancias más adictivas que la nicotina de esa planta americana llamada tabaco.
      Es por eso que yo pregunto ¿si el estado está tan preocupado por la salud de los demás, porque no saca una ley primero, para prohibir estas sustancias en los cigarros? No, primero hay que multar a los viejitos cabezones que fuman en un bar, algún día, si dios es grande, se meterán con Altadis y Philip Morris.

       Pasa lo mismo con la crisis.
- Que los bancos y especuladores montaron la de dios vendiendo productos basura. Se le recorta el salario a los funcionarios.
- Que el Fondo Monetario Internacional no presta dinero. Se congelan las pensiones de los mayores.
- Que los bancos no pueden ganar más. Se alarga la edad de jubilación de los trabajadores.
- Que los bancos no prestan dinero a las pequeñas y medianas empresas. Se recorta las indemnizaciones por despidos.
- Que muchos se bajan alguna que otra canción o película de internet. A cerrar páginas web.

       Siempre paga el último de la fila, el que menos tiene, el que ha trabajado toda su vida, el que ha perdido su trabajo, el piso y hasta la familia.
 
       Lo que más me duele, es que el que está en el gobierno de España hoy, y se dice SOCIALISTA, hasta hace un par de meses, prometía no tocar las conquistas sociales de los trabajadores. Me da a mí que hace rato perdió el carnet en algún bolsillo del Armani y también su conciencia.
      Si eso lo dijera el Partido Popular, lo entendería, son de la derecha y haría lo mismo o más, si estuviera en el poder, pero por lo menos ya sabes por dónde vienen y a qué atenerte, pero que venga de un “SOCIALISTA”…

        Tampoco les creo, cuando nos dicen que “eso viene de Europa” y estamos obligados a cumplirlo. Todos los países de Unión Europea, incumplen alguna directiva. Francia incumple la directiva de igualdad racial y no pasa nada. Los checos, italianos, húngaros portugueses y también España, incumplen las directivas europeas sobre tratamientos de residuos. Tampoco pasa nada.
       Por lo demás, el ínfimo peso de España en la Unión Europea, nos deja con la alternativa de agachar la cabeza y decir “Si buana, si buana”
       Cuando les pides explicaciones a alguien del PSOE, te salen de inmediato con eso de “Es que el Partido Popular…” y se me asemeja a las discusiones del patio de un colegio, “Mi papa tiene un coche grande – ¡y el mío uno más grande que el tuyo!”

       Lo trágico, es que ninguna de las medidas tomadas contra los derechos de los que menos tienen, soluciona la crisis.
       Si me dijeran, vamos a tomar tal medida mientras dure la crisis y cuando estemos mejor la quitamos, pues ya me lo pensaría.
       Lo del aumento de la edad de jubilación a los 67 es porque en el año 2025 no se podría pagar a todos los jubilados. ¡En el 2025, todos calvos! Estamos recién en 2011, nadie sabe lo que pasará en el 2025 y si pasa, están los inmigrantes o sus hijos que renovaran la edad de la población.
       Me da a mí que esto es para que corramos a hacernos un plan de jubilación privado con los bancos y estos recauden fondos para seguir especulando. ¡Eso, contentar a los mercados!
       Ayer mismo, después del anuncio que las reformas se harán si o si, la bolsa se disparó, el BBVA, por ejemplo, subió un 10% su cotización. ¡Un 10% en un solo día!

       Los mercados y los mercaderes no tienen crisis.
       La crisis, como la ley anti tabaco, es solo para los últimos de la fila.


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viernes, 7 de enero de 2011

Los reyes magos

       El 6 de enero, en España es festivo, se celebra la llegada de los reyes magos de oriente, que se supone trajeron a Jesucristo, los regalos más preciados desde las lejanas tierras, oro, incienso y mirra cuando este nació.

       Cuentos aparte, la noche del 5 al 6 se les entrega a los pequeños, los juguetes que estos pidieron como recompensa por haberse portado bien todo el año.


       En otros países, el que trae los regalos es Santa Claus, el Abuelo de las Nieves o El Viejo Pascuero, según el país, este cambia de nombre y hace rato cambió su traje verde, por el rojo y blanco de la Coca-Cola.

      De todas maneras, es el día en que los padres engañan a los hijos, los vendedores de juguetes engañan a los padres y los chinos que los fabrican nos engañan a todos.

      En la tele entrevistan a un niño que muestra un gran enfado:

- ¿Qué le pediste a los reyes magos?
- Una Playstation III y una equipación del Real Madrid –responde el niño.
- ¿Y qué te trajeron?
- ¡Una puta patineta!


       Entiendo el enfado del chiquillo, lo que pasa es que es muy difícil en tiempos de crisis, dar todo lo que los hijos piden, más aún cuando les hemos acostumbrado a pedir cuando la vacas gordas y difícil de cumplir cuando las flacas.
      Alguien dijo que tiene más el que no pide y al que pide, siempre le falta.

       Los reyes magos de este año llegaron ligeritos de encargos para casi todos porque ya no están las cosas como para gastar y regalamos lo que podemos.
 
      Incienso, aún podemos, lo compramos en los chinos en palitos por montones. La mirra, que no es más que resina de árbol, ya no se lleva y el oro… ¡a ver quién es el guapo que regala oro, al precio que está!

      Casi estoy seguro de que los Reyes Magos y Papa Noel no existen, como me he acostumbrado a confiar en la gente, aunque sepa que están tratando de engañarme, aún confío en que sean de verdad y el mito sea real.
       Seríamos más felices si nos engañaran los Reyes Magos y Santa Claus, que el gobierno, los bancos, el FMI, el ECOFIN que si son reales como la puta patineta del chiquillo de la tele.

       Lo que si estoy seguro es que al calor de la crisis, en España, el número de personas que creen que el Rey de España (como institución) no debiera existir, crece por momentos. No porque las monarquías sean superfluas e intrínsecamente antidemocráticas, sino por el gasto que nos supone a todos los ciudadanos de a pié, tengamos o no trabajo, tengamos o no hipoteca, igual tenemos que pagar hasta las regatas del Jefe del Estado.

       Leo que en 2010 la Casa Real se llevó casi 9 millones de euros, que reparte el Rey, según este crea (está en la constitución), no gasta en casa (palacios), ni en personal de servicio, ni en la luz (que nos ha subido otro 10%), ni en transportes, ni en nada que los demás tenemos que pagar cada día.

       Una de las cosas que nos puede acarrear la crisis (y la edad del Rey y sus evidentes achaques) es que posiblemente en 2011 o 2012 este abdique a favor del príncipe. Entonces se abrirá el debate de monarquía o republica, aparcado de momento, por la campechanía de Don Juan Carlos y su supuesto aporte al cambio a la democracia en España, después de la dictadura franquista. Digo supuesto, porque yo aún no tengo bien claro, el papel de éste cuando el intento de golpe de estado de 1981 (treinta años ya).

       En todo caso, esta crisis, arrastrará, como un tsunami lento, a mucha gente.
       Un vecino mío me decía ayer mismo: “esto va a explotar, no se cómo pero va a explotar”. Le encuentro toda la razón, las fiestas de fin de año, las rebajas y las vacaciones escolares, se me asemejan a la calma que precede a la tormenta.

       Pero no solo en España y en Europa. La crisis global, traerá un cambio global, incluso a países que están anestesiados de crisis y que no la sienten como nosotros y aún creen que ellos están bien.

       Lo malo es que la historia demuestra que las salidas a las crisis se solucionan con guerras o revoluciones. Pero esta es distinta, quizás nos hagamos todos mormones, hippies, ecologistas, nudistas u otra cosa parecida, pero algo pasará.

       Algo tiene que pasar, no solo que caigan muertos mirlos negros del cielo, sino algo más grande y pausado, algo que nos llegará de a poco, como en cámara lenta. De todas maneras, tiene que haber un cambio, que al principio será doloroso, pero necesario y mejor.

      Mientras tanto, disfrutad del momento.

lunes, 3 de enero de 2011

Inmigrantes, emigrantes

 
El síndrome de la maleta en la mano


       Hace ya varios millones de años, en un pequeño bosque, vivía una familia de monos. Las excelentes condiciones que les ofrecía el lugar por su frondosidad, altura de los árboles y abundancia en frutos, hizo que la familia creciera y creciera.


La sobrepoblación y una que otra calamidad climática, hicieron que se plantearan la necesidad de trasladarse a otro bosque que divisaban a unos centenares de metros. Varios lo intentaron sin éxito. Eso de bajarse de sus árboles en que se sentían protegidos y cruzar la llanura, solo les servía de alimento a los depredadores que esperaban agazapados entre los pequeños matorrales.
      La comida escaseaba y necesitaban desesperadamente llegar al otro bosque que se intuía mejor y más grande.
      Poco a poco descubrieron que era mejor intentarlo corriendo sobre las dos patas inferiores y emprendieron la tarea.
      Más o menos así, comienza la odisea de las migraciones y a transformarse de monos a homínidos y de homínidos a homo sapiens sapiens, es decir a lo que hoy somos. Naturalmente me salto unos cuantos millones de años y casi toda la evolución humana, pero solo lo hago para poner el punto de partida en el porqué de las migraciones.
       Siguiendo con la historia, los monos al llegar al bosque deseado, encontraron que este ya estaba ocupado, no tan poblado como el suyo, pero ocupado al fin.
      El conflicto estaba servido, con lo cual los recién llegados se vieron obligados a agruparse y a protegerse del entorno hostil.

       Los inmigrantes, como los monos de la historia que he narrado, se agrupan, intentan reproducir en el nuevo hábitat las costumbres que tenían anteriormente, forman en su cabeza, historias y añoranzas, magnifican lo que han dejado atrás y critican el nuevo medio en que viven y siempre llevan en lo más hondo de sus pensamientos, volver a la tierra que han dejado.

      Un buen amigo de Lota, hijo de un conocido luchador del carbón, fusilado por la dictadura en 1973, me dio un gran consejo. Vivíamos el exilio en Rumanía, en condiciones de casi aislamiento étnico.

“No vivas con la maleta en la mano, deshazla y vive como si te quedaras para siempre. Si llega el momento de irte, la haces de nuevo y partes”

      La mayoría de los inmigrantes intentan agruparse y ayudarse entre si para protegerse de un medio que no conocen y que sienten hostil.
 
       En la mayoría de los países receptores se han formado barrios de inmigrantes de un solo país o región, los chinos por un lado, los irlandeses, los rusos, etc.
       En estos cuasi guetos, conservan sus costumbres, su idioma, sus leyes no escritas y sus códigos y parámetros de vida que tenían en sus lugares de origen.

       En aquellos lugares en que no llegan a formar un barrio o lugar físico común, forman grupos de fuerza. En España conocemos a los Latin Kings, Ñetas, Trinitarios o Maras, con el rasgo común de la delincuencia, jerarquicamente estructurados y  para entrar en ellos pasan un riguroso ritual.
       En cualquier caso, cuando no se forma un gueto o un grupo de fuerza, el inmigrante, mantiene siempre una actitud de rechazo, critica al país receptor y a su población, muchas veces con argumentos totalmente ficticios y alabando o magnificando la vida que ha dejado atrás.

       He oído miles de veces decir a inmigrantes que los españoles son tontos o ignorantes, que hacen las cosas mal, que en nuestros países todo es mejor y más bonito. Y yo me pregunto ¿Si es tan malo aquí, porque has venido? ¿Si es tan bueno allá, porque te has ido? Estoy seguro que lo mismo pasa con los inmigrantes en Francia, Estados Unidos, Suiza, Suecia o Australia, son los mismos argumentos. Ahí el ignorante, tonto o bruto, será el francés, el americano, el suizo, el sueco o el australiano. ¿Me equivoco?

       No es malo que el inmigrante se agrupe, que conserve sus tradiciones y costumbres, que celebre sus fiestas, que aprenda sus bailes y que se ayuden entre ellos. Pero debe de tener la capacidad para, también, asimilar, comprender y respetar y valorar al país que te cobija y te ofrece, en cualquier medida, algo mejor de lo que dejaste.
       La capacidad del ser humanos para asimilar varias culturas es inimaginable. El sentido de la pertenencia no puede ser excluyente. Lo explico en mi caso; Yo presumo de ser tanto chileno como español y también pudiera presumir de ser cubano, búlgaro, peruano, argentino, ecuatoriano o lo que sea.
       Cuando en el mundial jugó España y Chile estuve los 90 minutos con el corazón partido, pero al final, solo es un partido de futbol.

       Conozco a una compatriota que es terriblemente crítica con los españoles, al punto de llegar a ser ofensiva. Sucede que es lesbiana (cuestión que respeto profundamente) y en España, las leyes españolas le permitieron casarse con su esposa española, cosa que en muy pocos países se permite y mucho menos en Chile. Es terriblemente injusto tratar mal al país que te ha dado la oportunidad de ejercer tu opción sexual de forma abierta y legal. Así podríamos extrapolar este ejemplo de libertad sexual, a la cuestión económica, laboral o de oportunidades de estudio.

       La riqueza de aquel que es capaz de comprender a los demás y a su entorno sin perder lo suyo, nos hace infinitamente mejores.
       Lo de sentirse “ciudadano del mundo” no es fácil pero tampoco imposible.

       Todo esto que he tratado de explicar, muchos lo resumen como “integración”. Aunque hay muchos que confunden la integración con asimilación, concepto absurdo, ineficaz y contraproducente para tratar el fenómeno de migratorio.
 
       Una cosa es ser críticos con la sociedad que te acoge para intentar hacerla mejor y otra muy distinta es ponerse una coraza protectora de rechazo, o idealizar al país que has dejado.  Debiéramos pararnos a pensar, ¿Por qué tuvimos que dejarlo? La respuesta será, en todos los casos, que el país de origen es peor de lo que creemos.

       Lo malo del caso, es que en ese proceso de auto protegerse de una realidad que no entendemos (o nos negamos a entender) el único que sufre es el inmigrante, es como vivir con la maleta en la mano en que se pasan años sufriendo la paranoia de no encontrar el lugar ideal que satisfaga nuestras necesidades. Lo peor, es cuando el inmigrante vuelve al lugar de origen y se enfrenta a la realidad de lo malo que es su propio terruño y le costará mucho, muchísimo, asimilar que ha vuelto derrotado a un país que ya tampoco es el suyo.

       Consejo al inmigrante: Desarme la maleta, ponga cada cosa en su sitio, no destruya puentes, pero tampoco ponga barreras. El mundo es demasiado grande y todo tiene un lado bueno, búsquelo y vera que será un poquito más feliz, a pesar de la crisis.

¡Feliz 2011!




jueves, 23 de diciembre de 2010

Colectivos humanos


       Hace unos días la empresa para la que trabajo organizó una cena con sus trabajadores. No digo “la tradicional cena de todos los años” porque es la primera vez, por lo menos en estos casi 6 años. Excelente iniciativa, aunque la pagó cada uno de su bolsillo. La crisis ha cambiado los hábitos, la cesta de navidad es más pequeña en casi todas partes y ha desaparecido el jamón de años anteriores.

¿En tu empresa pasa esto?

       El colectivo con el que trabajo es un tanto inusual, somos interpretes que trabajamos con los juzgados y cuerpos de seguridad (también en el ámbito de la sanidad) que requieren nuestros servicios para entenderse con imputados y también víctimas de algún delito o falta (o algún enfermo).

      Nuestro trabajo es indispensable para que se cumplan las leyes con el obligado mandato constitucional de respetar y cumplir las leyes y derechos que toda persona tiene incluso de aquellos que no hablan el español.

      En todo caso, valga el momento para comentar que últimamente, esto no se cumple del todo, en muchos lugares, apenas detectan que un extranjero chapurrea un poco nuestra lengua, ya no llaman al intérprete. 
      No se dan cuenta que una cosa es chapurrear la lengua que se ha aprendido en la calle, con poder entender con exacta claridad, términos legales o médicos y no provocar indefensión por no haber llamado al que sabe, para ahorrarse unos pocos euros.

      Pero vallamos a lo que voy.
      En la larga mesa, estábamos treinta personas, de los países más variados y si no me equivoco, yo era el único hispano hablante de origen. Chinas, armenios, rumanas, árabes, hindúes, polacas, belgas, búlgaras, senegaleses, moldavas, rusas, ucranianas y algunos/as más que se me escapa. Lo pasamos fenomenal, aprendimos los unos de los otros.
      Esto me dio a pensar en los colectivos humanos y en el nuestro de una variedad y riqueza increíble. Con los mismos problemas que cualquier otro colectivo, pero también con sus particularidades.


      La crisis hace que nos comportemos de diferente manera dentro de un colectivo laboral, en especial cuando el trabajo escasea. Las actitudes tienden a ser cada vez más individualistas y a hacer cualquier cosa para sobresalir en el trabajo, incluso con prácticas poco éticas. De hecho, la crisis actual, es más que nada una crisis de valores que nos ha llevado a la crisis económica. Cosas que nunca antes se hacían, desaparecieron y nos llevaron al “todo vale” para ganar más dinero. Esto también ha llegado hasta los últimos currantes.

¿En tu empresa pasa lo mismo?

En mi colectivo, también sucede.

      Conozco intérpretes que se apuntan a todos los idiomas. En mi caso personal, yo hablo perfectamente búlgaro desde hace más de 33 años y también rumano y ruso, sin embargo, estos dos últimos, no los interpreto porque he perdido práctica y creo que no sería ético ni profesional interpretarlos, pero hay quien dice saber 4 o 5 idiomas y solo los chapurrea o cree hablarlos.
      También hemos visto intérpretes presentarse en juzgados vestidos peor que los detenidos.

      También, como en cualquier colectivo laboral, hay alguno que trata de ganarse el favor recurriendo al amiguismo. He visto alguno, intentar hacer “amigos” entre policías o funcionarios judiciales, besitos y abrazos, indistintamente con víctimas o imputados. Afortunadamente, por el carácter de nuestro trabajo, cada vez son menos y ya han desaparecido algunos que hasta contaban sus batallitas en círculos que no debían.


      Nos guste o no, el interprete debe mantener una equidistancia, solo somos los mensajeros, no estamos de parte de nadie ni nos corresponde juzgar ni ayudar a nadie. Pero esto sucede en todos los colectivos laborales, la crisis nos ha llevado a la pérdida de la ética.

      En toda empresa está el “pelota” que se ofrece para todo, incluso para lo que no está preparado y se sale de sus funciones, o el que intenta poner mal al competidor, esparciendo rumores y cotilleos. También está el que lo sabe todo e intenta sobresalir no en base a su profesionalidad, sino a costa de ser el más simpático y resolutivo (aparentemente).

¿En tu empresa pasa lo mismo?

      En todo caso, el tiempo pone en su sitio a todo el mundo. Al que calladamente hace lo que tiene que hacer y al que busca atajos lejanos a la profesionalidad.

      Como tengo bastantes años y me ha tocado ver casi de todo, puedo decir que lo mejor es mantener los principios, al final alguien, después de mucho tiempo te dirá “tenías razón”, no te subirán el salario, ni te harán un monumento ni te darán un diploma, solo te quedará la satisfacción de decir “ya os lo dije” y ganarte el respeto de tus compañeros.
      Quizás la crisis que vivimos se basa en que los grandes magnates de las finanzas, nos metieron en la cabeza que la ética no sirve, que todo se vende y se compra, hasta la basura se puede envolver en papel de regalo y venderla al mejor postor, pero siempre, al final las cosas cambian, lo que vivimos ahora cambiará y se llevará por delante a los que nos metieron en esto.

      Y en tu empresa o colectivo, los listillos también desaparecerán poco a poco. Lo malo es que vendrán otros y como todo mal cíclico, volveremos a empezar.

      Así es la vida.

¿En tu entorno pasa lo mismo?