La solidaridad es la fuerza de la gente débil.
Hugo Ojetti. Escritor y periodista italiano

jueves, 21 de octubre de 2010

Estereotipos

Hace unos meses, me dirigía en mi coche a buscar a mi mujer. Poco antes de llegar, me encontré con un control rutinario de la Policía Nacional. Los coches pasaban lentamente junto a dos policías y estos seleccionaban a quienes parar.
Al llegar mi turno, inmediatamente me pararon. Mi coche es un coche normalito, relativamente limpio y nuevo. Tampoco voy mal vestido y creo no tener aspecto sospechoso, pero mi cara de mestizo sudamericano me delata. Un policía a cada lado, ambos con gafas de oscuras, posturas de “hombres de Harrelson”, el del lado del conductor, con una escopeta impresionante, el del lado del pasajero se acerca, bajo el cristal y se produce el siguiente dialogo:

- Buenas tardes.
- buenas… -respondo.
- ¿para adonde va?
- A Torrellano
- ¿De dónde viene?
- De Alicante
- ¿De dónde es usted?

En ese momento me di cuenta de por dónde van los tiros.

            - De aquí mismo.
            - Pero… ¿de aquí?
            - Si, si, de aquí.
            - ¿Español?
- Si, si. Soy español.
- Pero… ¿Dónde nació?

Estaba claro, el poli quería saber si soy extranjero y en su caso si tengo papeles o no. Decidí seguir el juego.

            - ¡En Santiago!

El policía de la escopeta, se acercó a la ventanilla y el preguntón se quedó como que algo no le cuadraba y decidió salir de la duda.

            - ¡Muéstreme su DNI!

Me desabroché el cinturón de seguridad y saqué el DNI del bolsillo trasero del pantalón. Con el rabillo del ojo, sentí la presencia del de la escopeta, este metió la mano sigilosamente dentro del coche y con un dedo abrió el compartimento que está en la puerta del conductor.

El preguntón miro el DNI por ambos lados y efectivamente, en mi documento dice, “Lugar de nacimiento: Santiago… de Chile”
Los policías se miraron y me dejaron ir. Entonces escuche al de la escopeta, entonar el estribillo ese de “Yo soy español, español, español…” riéndose de su compañero.


Hace unos días, en un juzgado en donde me tocó trabajar, me encontré al policía preguntón que custodiaba al detenido a quien yo tenía que traducir. Me pareció más bajito de lo que le recordaba, ya sin gafas me di cuenta que es de esos que no te miran a los ojos.
En un momento le dije, - creo que te conozco- Miró hacia abajo, a izquierda, a derecha y respondió tímidamente -es posible. Aproveché el momento para decirle que seguramente le he visto en alguna de las comisarías con las que trabajo. No quise recordarle el suceso del control, aunque sé ciertamente que el también lo recordó.

Moralejas: Una cara no hace nacionalidad. Un estereotipo mal aprendido en una academia rápida, muchas veces te hace caer en el ridículo. No se debe juzgar a las personas por lo que se ve desde afuera, sino por lo que tiene dentro de la cabeza.

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